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Cáncer Cervicouterino

En México, cada dos horas muere una mujer por cáncer cervicouterino. Tristemente nueve de cada 10 de estos fallecimientos ocurren por la falta de un diagnóstico oportuno, pues una parte importante de los casos es detectada en etapas avanzadas, cuando las oportunidades de curación son menores.

En el país, de acuerdo con el Colegio Mexicano de Colposcopia, de 20 millones de mujeres en edad reproductiva únicamente el 20% tiene acceso al Papanicolaou, la prueba que les podría salvar la vida, un examen que ayuda a detectar células anormales en el revestimiento del cuello uterino, incluso antes de convertirse en células precancerosas o en cáncer cervicouterino.

¿Qué es el cáncer cérvico-uterino?

Es un crecimiento excesivo de células cancerosas en los tejidos del cuello del útero. Puede comenzar varios años antes de que sea detectado, convirtiéndolo así en una enfermedad que avanza silenciosa sin que la mujer se percate de ello.

En el desarrollo de esta enfermedad intervienen varios factores: genes precursores de cáncer, tabaquismo, estado inmunológico de la mujer, múltiples parejas sexuales e infección por Virus del Papiloma Humano (VPH).

Existen dos tipos de cáncer de cérvix que están determinadas según las características de las células que conforman el tumor: epitedermoide o cáncer de células escamosas, que supone el 85 por ciento de los casos y adenocarcinoma, que se desarrolla en la glándulas del cuello del útero en torno a la vagina y que es mucho menos frecuente.

Los tumores por cáncer cérvico-uterino crecen hacia el exterior formando una masa parecida a un hongo, sin embargo, también pueden desarrollarse hacia el interior del útero, provocando que el cuello uterino aumente de tamaño.

¿Cómo se detecta?

Conforme pasa el tiempo, se disemina hacia la vagina y el útero, sin que la mujer se percate debido a la falta se síntomas, lo cual convierte a esta enfermedad en un asesino silencioso que sólo puede detectarse mediante estudios médicos.

Papanicolaou

También llamada citología cérvico-vaginal, esta prueba se realiza en muchos países desde hace décadas, consiste en introducir en la vagina hasta llegar al cuello del útero un pedazo de algodón, un cepillo o una espátula de madera pequeña para raspar con el fin de recoger células y examinarlas en el laboratorio.

Colposcopia

Se trata de un examen que consiste en la introducción de un aparato colposcopio que tiene aumentos y permite visualizar el cuello del útero para conocer si existen lesiones por causa del VPH o células cancerígenas.

Biopsia

Se lleva a cabo una vez que el médico encuentra células anormales. Se extrae una muestra de tejido del cuello uterino para observarlo a través del microscopio y determinar así la presencia de células cancerosas. Para efectuar una biopsia sólo se necesita una pequeña cantidad de tejido y puede hacerse en la consulta ginecológica. A veces se necesita extraer una muestra de biopsia en forma de cono, más grande (conización), para lo cual quizás sea necesario hospitalización.

En general, la combinación de la citología y colposcopía permite un diagnóstico más acertado de la enfermedad, pero, una vez que se tiene la sospecha, la biopsia es el único examen que puede determinar la presencia de cáncer.

¿Existe tratamiento?

Sí y puede ser curable si se detecta a tiempo, sin embargo, el tratamiento depende de la malignidad de la lesión y su extensión.

  • Extirpación: En el mejor de los casos, se trata de sacar el tumor de la zona afectada, pero desafortunadamente, en la mayoría de los casos es necesaria la extirpación de todo el útero, lo cual recibe el nombre de histerectomía.
  • Criocirugía: Consiste en la eliminación del tumor mediente la congelación de éste. Es una técnica relativamente nueva pero que sólo es aplicable para los casos en que el tumor es pequeño y bien localizado.
  • Quimioterapia: Se trata de la introducción vía venosa de una sustancia capaz de matar las células cancerígenas. Es un método que, en el caso del cáncer cervical, está limitado a los tumores muy avanzados en donde no son posibles otras terapias.
  • Radioterapia: Consiste en el empleo de radiaciones ionizantes que destruyen las células cancerosas. Se utiliza en los casos en que el tumor ha sobrepasado el cuello uterino pero no se ha extendido fuera de la cavidad pélvica.

El cáncer de cérvix es un problema de salud pública en el ámbito mundial, pues desafortunadamente la mitad de los casos que se presentan ya están en una etapa muy avanzada impidiendo que se pueda dar un tratamiento. Por ello es tan importante la prevención que consiste en la oportuna realización del papanicolau, sobre todo en mujeres que ya han tenido contacto sexual.

Ahora, además, se cuenta con una vacuna contra el Virus del Papiloma Humano, lo cual nos da aún más armas para combatir este mal y cuidar de nuestra salud.

¡Acude con tu médico aun cuando te sientas bien, recuerda que es una enfermedad silenciosa, curable si se detecta a tiempo!

Referencia informativa: Atkinson, B. F., Atlas de diagnóstico citopatológico, Elsevier, España, 2005; Redacción El Sol de Hidalgo, Lo que necesitas saber sobre el cáncer cervicouterino, El Sol de Hidalgo, Secc. A, p. 4, México, 13/09/2010; Ricci, P. et al., Servicio de Obstetricia y Ginecología, Hospital Barros Luco – Trudeau, Citología de base líquida: revisión de la Historia y los estudios al respecto, Versión en línea de la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología, Chile, 2004, 69 (3); página oficial de la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar, A. C. (mexfam)

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